HOMILIA 28-XII-2008.
Dijous, Desembre 25, 2008PRIMER DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD. 28-XII-2008
Desde la última reforma litúrgica la iglesia en este domingo nos invita a seguir teniendo la mirada fija en el misterio del Dios hecho hombre. Dios se acerca a nosotros en el seno de una familia. Fijar nuestra mirada, una vez más, en esta elección de Dios y ponernos en camino confiando en su presencia y en su promesa, como nos recuerdan hoy las lecturas bíblicas del Génesis, llamada de Abraham, y la carta a los Hebreos que también nos habla del gran patriarca. Toda aquella promesa de descendencia y tierra prometida visto desde la muerte y resurrección de Cristo, se cumple en el Hijo de María e Hijo de Dios. Reflexionar sobre la familia hoy, sobre sus derechos y obligaciones nos podría llevar a repetir muchos tópicos, que sí, de tanto en cuanto hay que recordar, pero en el ámbito de la liturgia, en una homilía creo más adecuado invitar a que cada uno reflexione sobre la familia real, teniendo presente al ideal, pero sobre todo desde lo concreto. Cada uno tiene su propia experiencia de esposo/a, padre-madre, hijo/a, de hermano/a, en cada ser humano se le marcan las huellas desde que es concebido hasta que muere. Cada uno tiene su biografía muy personal, original. Cada uno sabe lo que le hubiera gustado ser y lo que en realidad es. ¡Cuántos pequeños o grandes traumas¡. No sólo como hijos, también como padres, hermanos, o simplemente por ser humanos en relación con el núcleo primero, la familia. ¿Cómo agradecemos el don de la vida y el de la familia? Familia que no necesariamente tiene que ser la biológica, sino fruto del amor y de la acogida. Permitidme una referencia que a mí me impresionó mucho. Una joven ciega y sordomuda fue entrevistada por un periódico. Y ¿cómo se comunicaba si era ciega y sordomuda? Con el tacto y con este medio de comunicación está en segundo curso de magisterio. Fue abandonada por la familia, vivía en la calle y muy enferma fue acogida por unas religiosas y a la vez adoptada por una voluntaria española. En toda la entrevista no hay ningún reniego contra Dios, ni contra sus progenitores y un gran amor por aquellas personas que la acogieron. Agradecía el don de la vida, cómo era amada y como podía amar. Ciega, sordomuda se comunica con el lenguaje del tacto y le agradece a Dios el don de la vida. Y muchos “bien estantes” seguimos quejándonos. Somos fruto del amor, no sólo del que recibimos, también del que damos. P. Miquel Bonet Nicolau C. R.
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