HOMILIA

Juliol 1, 2009 per Sant Gaietà

DOMINGO XIV. T. O. 

   De dónde saca esta sabiduría? Es la pregunta que se hacen los contemporáneos de Jesús. Los humanos tenemos una cierta dificultad de reconocer en el otro una fuerza superior. Somos muy rastreros y cuanto más endiosados, menos capaces de reconocer las obras de Dios realizadas a través de personas humildes, sencillas.   Estos días pasados en la presa se ha hablado mucho del caso Vicente Ferrer, un creyente entregado a la causa de los pobres, de los marginados las autoridades políticas le han ninguneado, pero mucha gente sencilla ya no se rasga las vestiduras por estas cosas, desgraciadamente la vida de los dirigentes políticos está tan devaluada, que no será fácil volver a levantar su valor, sólo será posible a base de una gran dosis de sencillez, de humildad, de menos palabras y más hechos a favor de los más necesitados, de los sencillos.   Los profetas de todos los tiempos han sufrido desprecios de los dirigentes del pueblo, porque el hombre de Dios, los profetas no pueden menos de llamar la atención para que fijen la mirada en los más necesitados, en los que no tienen protector.   Los profetas dan “crédito” a los pobres, no a los poderosos, como sucede en los que piensan sólo en amontonar dinero y fama, mientras el pueblo pasa necesidad.   El profeta con su palabra y sus hechos es una denuncia a las acciones injustas defendiendo al pobre y al oprimido.   La gente se extraña de las palabras y sobre todo de las actitudes de Jesús por eso se preguntan ¿Quién es? Creían conocerle, pero sólo conocían el exterior no terminaban de conectar con su interior, pero sí lo hizo la gente sencilla, los desheredados, el deshecho de la humanidad.   Nosotros deberíamos ya conocer a Jesús, reconocer a Cristo, y como tantos santos/as, como tantos hombres de Dios que han seguido sus pasos seguirle también. No nos de miedo nuestra debilidad, nuestra pobreza, con san Pablo descubramos la fuerza de Cristo que obra en nosotros. Cuanto más débiles más se manifestará la obra de Cristo.   ¿Quién es éste? Es el que está con los suyos siempre hasta el fin de los tiempos, es el que ha entregado su vida por la verdad, nos ha dado su Palabra que ilumina nuestro caminar.   Es el que ora con nosotros y en nosotros y nos invita a tender la mano a todos los necesitados, por encima de toda frontera, de todos los límites que quieran imponer los humanos   Sí, Cristo presente en su iglesia, tan humana y tan divina, a través de ella nos ha llegado su Palabra aceptada y profesada. A ella acudimos para alimentarnos para crecer en humanidad y divinidad, al estilo de Cristo.                            P. miguel bonet nicolau c.r.

HOMILIA

Juliol 1, 2009 per Sant Gaietà

25 junio

HOMILIA. DOMINGO XIII T. O.

DOMINGO XIII, 28 DE JUNIO 2009

   ¿Estamos condenados a morir?. Sócrates exclamaba ante su condena a muerte”Ésta que llamamos vida y es muerte”, pues en su pensamiento estaba que la muerte es la entrada a la vida definitiva. Para los cristianos el fin del hombre no es la muerte, sino la vida, ésta es nuestra fe y esperanza.

   No faltan quienes interpretan la existencia humana como un absurdo, una pasión inútil por la vida, cuando nos vemos abocados a la muerte. Pero no es eso lo que nos enseña nuestra fe, la muerte está en la falta de vida, en la falta de comunión con Dios y los hermanos, ésta sí es muerte, desintegración.

   El hombre creyente no puede conjugar la vida y la muerte. Quien es la Vida llama a la Vida y no puede pactar con la muerte, sino superarla, vencerla. Y con todo, los humanos experimentamos la muerte, nos sentimos amenazados por ella, por la desintegración de la vida.

   En el libro de la Sabiduría se afirma que la muerte entró en el mundo por envidia del Diablo y sabemos que Diablo significa “el que dispersa”, el desintegrador. Diablo es la personificación de todas las fuerzas del mal, pero estas fuerzas pueden, y así es, concretarse en las situaciones humanas. El mal y la muerte entro en el mundo por envidia del Diablo, del que dispersa.

   Cristo viene a ofrecernos la unidad perdida, viene a ofrecernos la Vida. Él mismo lucha contra todo mal, y nos ayuda a luchar con Él, sólo nos pide fe”Tu fe te ha salvado”, nos dirá.

   Fe, confianza es lo que nos falta a la humanidad, Cristo clamó a quien podía salvarlo de la muerte y en su angustia fue escuchado. Cristo con su muerte venció a la Muerte y a todos los que estén unidos a Él, en una vida como la suya, se encontrarán con la Vida.

   Mucho hay que hacer en este mundo amenazado por la muerte, por una vida absurda. Los creyentes estamos llamados a sembrar vida, solidaridad, unidad y no dispersión. La “envidia del que dispersa, del Diablo, sigue activa. Cristo con su muerte la venció, pero esta victoria está llamada a ser revivida por la humanidad de todos los tiempos.

 En esta sociedad tan contradictoria en la que vivimos, en esta “cultura de muerte” en la que según algunos ha entrado la sociedad, necesitamos sembrar vida, apostar por la vida y hacer posible que la vida sea respetada siempre y en todo lugar. Hacer posible una vida digna para todos.

   Los cristianos, unidos a Cristo estamos llamados a dar apoyo a los que pasan tantas necesidades para poder vivir o rehacer sus vidas. Nuestro Dios es un “Dios de Vida y no de muerte”

   Al estilo de Cristo tendríamos que poder decir: “Niño, niña, joven levantate”. Y fuera tan grande nuestra fe, que a pesar de las dificultades, siguiéramos apoyando una vida digna para todos.

                 P. Miguel Bonet Nicolau

HOMILIA

Juliol 1, 2009 per Sant Gaietà

DOMINGO XII T. O. C.B.       El hombre, sobre todo el hombre en la antigüedad, sentía un natural temor ante las fuerzas de la naturaleza, en ellas veía la manifestación de los espíritus adversos o favorables. Ante la fuerza e la naturaleza se sentía impotente, débil, pecador.En el lago de Tiberíades, dicen que todavía hoy, las tormentas son frecuentes y que aparecen de improviso, duran una media hora, pero ni los pescadores más experimentados son capaces de preverlas, y en este breve tiempo las embarcaciones pueden sufrir grandes destrozos.Siendo los discípulos de Jesús, en su mayoría, pescadores, es muy verosímil que se encontraran con alguna de estas tormentas, pero Jesús, e, Profeta, el Hombre de Dios ¿iba a temblar ante ella, como los hombres pecadores?.La profesión de fe de la comunidad cristiana es que Jesús, hombre entre los hombres, no teme, pues es el Justo, no tiene pecado, confía, no teme ante los espíritus adversos, sino que los domina.Hagamos un pequeño esfuerzo y pongámonos en aquella situación de Jesús y sus discípulos. El mar en la Biblia es visto como el lugar del mal, donde habita el dragón maligno. El mar tanto en su calma como en su bravura es visto como si tuviera personalidad. Hoy sabemos que no es así, pero esto no resuelve la situación de aquellos hombres en medio de la tempestad. El hombre tiene un cierto poder sobre el mar, pero no mucho, pues éste puede enfadarse y tragarse, todavía hoy, grandes trasatlánticos. Sólo Jesús en el texto bíblico puede mandarle que se calme y se calle.Bueno, esto muy reducido, la situación que vivieron los discípulos y la interpretación de la primera comunidad cristiana: Jesús, hombre sin pecado, no teme ante los espíritus adversos, y admirados repreguntan ¿quién es este? Hasta el viento y las aguas le obedecen!.Pero, para nosotros hombres del siglo XXI, que sabemos tanto sobre las tormentas ¿Qué mensaje salvador os puede ofrecer el texto evangélico?A pesar de tanto saber acumulado en la historia de la humanidad, todavía hoy los hombres sentimos temor y temblor  ante las fuerzas incontroladas de la naturaleza, podemos vivir situaciones que no podemos dominar, que no sabemos dominar. En estas situaciones el hombre religioso, sea o no cristiano, se agarra a la súplica, dirige su pensamiento al único que cree puede salvarle, y en esta súplica encuentra paz y serenidad. No es una huída cobarde, sino una aceptación de su situación limitada y un abandono en el misterio. Para los cristianos, Jesús sigue invitándonos hoy a navegar por el  “mar de la vida” confiando en Él, pues nos acompaña y nos da la seguridad de que con Él venceremos. Aunque sabemos quien es Jesús, podemos seguir preguntándonos ¿Quién es éste? Y también hornos invita a seguirle, a tener fe en Él, a confiar en Él.                   P.Miguel Bonet C.R.

Homilia 14 de junio 2009. desde Roma

Juny 13, 2009 per Sant Gaietà

UN SALUDO DESDE ROMA. MAÑANA SALIMOS HACIA NÁPOLES.
 

EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO.

   La fiesta de hoy es de alguna manera complementaria del Jueves Santo. Es una fiesta centrada en lo que celebramos los cristianos, especialmente el domingo, la  Cena del señor. La eucaristía es nuestra acción de gracias por el don de la vida de Cristo ofrecida para vida nuestra. Una vida entregada, que es una invitación a hacer nosotros lo mismo: darnos como Cristo se nos dio.

   Leí que un maestro de vida interior decía que “una buena comunión con el Señor” no se cualificaba como tal por la fuerza emocional que provocara en nuestro interior, sino por el grado de compromiso que derivaba de haber comulgado. Estar unido al Señor y no estarlo a sus miembros, los humanos que Él con su encarnación asumió, es una contradicción. Como tampoco deberíamos decir “Padre nuestro”, si no nos esforzamos en vivir como hermanos.

   Lo mismo una buena celebración de la Eucaristía no se mide por la gente que asiste, ni por los cantos o la homilía, sino por el grado de implicación a favor de los más débiles y necesitados que adquieren los que participan en ella.

   Agradecemos su presencia real en el pan y el vino, su cuerpo y sangre entregados, pero esta presencia nos recuerda también todo lo que dijo e hizo. Vino a servir y no a ser servido, vino a enseñarnos el camino que nos lleva a la casa del Padre, que no es más que un camino de confianza y de entrega a este Dios que tanto nos ama.

   Agradecemos su presencial real en la Eucaristía, pero ésta es el “memorial” de su pasión, muerte y resurrección. Así lo proclamamos. Lo hacemos en memoria suya, no sólo recuerdo, sino sacramento que nos santifica.

   Agradecemos su “nueva y definitiva alianza” sellada con su sangre, con su vida, alianza que nos abre la plena comunión con Dios Padre, por mediación de su Hijo, Dios verdadero, hombre verdadero.

   Uniéndose Él a nuestra naturaleza nos da acceso a los misterios del mismo Dios.

   Agradecemos su presencia real y el poder recibir “el Pan de Vida”.

         P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

HOMILIA. 7 de junio 2009. Trinitat

Juny 6, 2009 per Sant Gaietà

SANTÍSIMA TRINIDAD. 2009. 

   En el seno de las familias cristianas hemos aprendido a trazar la señal de la santa cruz al mismo tiempo que invocamos la Santísima Trinidad: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.   Nos sabemos marcados y protegidos por este Dios que se muestra cercano al pueblo y a cada uno de sus miembros, no por ser grande y numeroso, sino precisamente por ser pequeño, sencillo, explotado e incomprendido. Un pueblo de larga historia que cuenta historias de un hombre que fue invitado por Dios a salir de su tierra, del clan paterno y fiarse de un Dios que le iba a guiar hacia una tierra y una gran descendencia, Lo único que se le pedía a nuestro padre Abraham era confianza, fe, plena esperanza en la Palabra de Dios. Un Dios cercano a los hombres, a su pueblo, con su Palabra y con su sabia Ley que nos enseña el camino de la vida.   Pero el  Dios de Abraham todavía quiso acercarse más a los hombres y mujeres que quisieran abrirle el corazón. Y en la “plenitud de los tiempos”, incomprensiblemente la Palabra de Dios “plantó su tienda entre nosotros”, se hizo carne, no sólo hablaba nuestro lenguaje, sino que “era uno entre nosotros” . Y aquel que “ilumina a todo hombre que viene a este mundo, no fue comprendido, sólo después de rechazarle y clavarlo en cruz, después de experimentarlo lleno de vida, con la fuerza del mismo Espíritu, nos dimos cuenta de que “era el Señor”, Era aquel “Dios con nosotros” tantas veces anunciado en el Antiguo Testamento.   El gran misterio en quien creemos los cristianos, con los judíos y los musulmanes es que Dios es uno y único, pero nos diferenciamos de judíos y musulmanes, los cristianos, en que a la vez que confesamos al Dios único, aceptamos que en esta unidad hay tres personas que se relacionan con la humanidad. Dios Padre. Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Un único Dios que entra en relación con nosotros en trinidad de personas.   Cristo nos ha revelado al Padre a la vez que nos ha enviado desde el Padre al Espíritu que nos lleva al conocimiento de este gran misterio de Amor.   El Espíritu que se nos da grita en nosotros “Padre”, dirigiéndose a Dios, es el mismo Espíritu que nos ayuda a reconocer a Cristo como “el Señor”, es decir, Dios.   Cristo antes de volver a donde procedía nos promete su asistencia hasta el fin de los tiempos a la vez que nos confía hacer discípulos suyos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo, enseñándoles todo lo que Él nos mando.   Estamos marcados por la Santísima Trinidad, que se nos note en nuestra manera de vivir y de decir. No temamos manifestar el gran amor con que Dios ama a todos los humanos.         P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

HOMILIA. VI DOMINGO DE PASCUA

Maig 24, 2009 per Sant Gaietà

Homilía
17 de mayo de 2009 - VI Domingo de Pascua

El texto del evangelio es continuación del que se proclamaba el domingo pasado, la alegoría de la vid y los sarmientos. Son estos discursos de despedida que el evangelista narra en el marco de la última Cena. Jesús ha lavado los pies a sus discípulos a la vez que les invita a que ellos tomen ejemplo y hagan lo mismo. Les invita a tener parte en su reino, a estar unidos a él, a permanecer en él a fin de que puedan dar fruto y Dios Padre reciba gloria por ello.

El amor del que nos habla Jesús no es sólo un sentimiento, una emoción, es sobre todo obra de la voluntad de entrega: dar la vida por los amigos. Es él que nos ha elegido, el que ha tomado la iniciativa y quiere que fructifique. En nosotros esté el corresponder a este amor y a la vez amar al prójimo como Cristo nos ama, ofreciendo nuestra vida. Sirviendo como el nos sirve, amando como él nos ama.

Esta íntima unión que hay entre Cristo y Dios Padre la quiere también para sus amigos, para nosotros, lo dirá más adelante en el capítulo 17 en lo que se conoce como la gran plegaria sacerdotal: Que sean uno como tu y yo somos uno, para que el mundo crea.

La voluntad de Dios es la vida del hombre, su salvación y es por eso que nos invita a permanecer unidos a él que es la Vida. En esta entrega y en este compartir nos llevará a la alegría plena.

Desde esta unión con Cristo y los cristianos surge esta confianza de que lo que pidamos al Padre en nombre de Cristo nos lo concederá, porque el que ama no pedirá nada malo, ni para él ni para el hermano.

Un poco raros somos los cristianos en medio del mundo si de verdad llevamos hasta las últimas consecuencias el mandato de Cristo. Porque amar a Dios y al prójimo como Cristo nos mandó, sólo es posible desde la fuerza de su espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad.

De nuestra parte está el corresponder a la gracia de este Espíritu, a la elección de Cristo, amando como él nos ama.

“Habéis oído que se dijo a los antiguos “Ojo por ojo y diente por diente” Mas yo os digo no hagáis frente al malvado… Yo os digo amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen… Perdonad y seréis perdonados, dad y se os dará…

Tantas máximas evangélicas podríamos recordar… Y no olvidemos que en el mundo estamos llamados a ser sal, para que los hombres puedan encontrar el gusto por las cosas de Dios… Ser luz para que no tropecemos y poder gozar de la belleza de todos los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos…

Permanezcamos en esta elección, esta predilección que Cristo tiene con cada uno de nosotros.

P. Miquel Bonet C.R.

HOMILÍA. ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Maig 24, 2009 per Sant Gaietà

ASCENSION DEL SEÑOR 

   “Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios”. Sí, hace mucho que nos dejó físicamente, y el mismo instruía a sus discípulos de que era necesario de que se fuera, que era conveniente, para que el espíritu que mandaría del Padre nos guiara hacia la verdad plena.   Nos ha dejado y a la vez está, ha cambiado su manera de aparecer o de ser en relación a nosotros, es el mismo, pero distinta su presencia. El siempre nos acompañará hasta el fin de los tiempos. Dice escuetamente el evangelista san Marcos: “Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que les acompañaban”.   Cuán importante es esto de que a la palabra le acompañen los hechos. Y a la vez que los hechos sean explicados por la palabra. Dice Pedro en los hechos de los apóstoles. Os maravilláis porque este paralítico haya sido curado, no es por nuestra causa, es en el nombre de Jesús de Nazaret, por el que veis hoy sano y salvo a este hombre. Así son las cosas y hay que decirlas por su nombre.   Los creyentes aprenden  a poner las cosas en su sitio y si pregonan solidaridad, saben que hay que vivirla. Si llaman a la reconciliación, hay que vivir esta reconciliación. Sí , el Señor Jesús sigue hoy con signos, con hechos confirmando la palabra de la Iglesia,  Veamos si no la cantidad de santos y santas, de personas entregadas con riesgo de sus vidas a la causa del evangelio, creyentes entregados por la causa del Reino en situaciones heroicas.   Sí, podemos afirmarlo, unidos a san Pedro, todo en nombre de Jesús de Nazaret, cuyo Espíritu nos acompaña para sostener nuestra debilidad. El és el único, ayer, hoy y siempre que nos salva, que a transformado y glorificado la naturaleza humana y que sigue llamando a todo hombre y mujer a transformarse y a transformar la humanidad.    La Iglesia, toda la comunidad creyente se sabe enviada al mundo a proclamar el evangelio a toda la creación, “la creación entera está gimiendo con dolores de parto hasta que llegue la plena manifestación de los hijos de Dios”, así lo dice Pablo a los Romanos.   La Iglesia toda, y nosotros en ella y con ella, estamos llamados a ser sacramento de salvación universal, unidos a Cristo, somos signo, señal e instrumento de salvación para toda la humanidad.   En Cristo junto a Dios Padre, de donde procedía, está nuestra naturaleza humana glorificada. El es nuestra esperanza y con él aquí y ahora queremos vivir su vida de entrega y de amor. 

                                      P. Miguel Bonet Nicolau C.R.

HOMILIA. V DOMINGO DE PASCUA.

Maig 12, 2009 per Sant Gaietà

08 mayo

HOMILÍA. V DOMINGO DE PASCUA. 10 DE MAYO 2009

V DOMINGO DE PASCUA. 10 DE MAYO 2009

   En los discursos de Jesús que nos narra san Juan encontramos una autorevelación de Jesús, es decir, el mismo se identifica con imágenes tomadas ya de la vida pastoril ya la agrícola, introduciendo la imagen con una expresión característica: “Yo soy”.

   El pasado domingo se presentaba con el “Yo soy el buen pastor”, porque conoce a sus ovejas y a la vez éstas le conocen a Él También se identificará con el “Yo soy la puerta”, con “Yo soy el camino”…

   En este domingo la parábola, o imagen está tomada de la vida agrícola. “Yo soy la vid verdadera”. Así como en la imagen del buen pastor nos habla del conocimiento mutuo:”conocer y reconocer”, en la imagen de la vid está la íntima unión con los sarmientos, éstos no pueden dar fruto si no están unidos  a la vid. Así somos los cristianos, los discípulos de Cristo, sólo unidos a Él podemos dar fruto.

   Ya en el A.T. estas imágenes son usadas por los profetas para hablar del gran amor con que Dios ama a su pueblo. “Mi amigo tenía una viña que cuidaba con todo primor, mas esta viña en vez de dar uva dio agrazones…” También los Sinópticos ponen en boca de Jesús las parábolas de la viña y los viñadores que no quieren entregar sus frutos.

   Pero el evangelista Juan, siempre tan original, identifica la viña, o la vid con el mismo Jesús. “Yo soy la vida verdadera”, como en el caso del buen pastor, si se identifica con la vid verdadera será que las hay falsas, que no dan el fruto deseado por el Viñador.

   Jesús es la Vid que no defrauda al Viñador, Dios Padre, y los que estamos unidos a Él, a Cristo, tampoco debemos defraudar. La imagen utilizada por Jesús es muy gráfica y sugerente. Está claro que si los sarmientos no están íntimamente unidos a la vid no dan fruto.

   La parábola nos habla de una acción muy interesante “Todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que de más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado…”

Interesante observación si queremos dar fruto hay que estar dispuestos a que se nos limpie, a que se nos pode, cada uno sabrá de qué.

   Cabe una buena reflexión ¿Cómo estoy unido a Cristo? No se trata de decir “Señor, Señor”, sino de hacer su voluntad: Dar fruto. “En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros, como yo os he amado” “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”, dice Jesús. Y el creyente sabe que sin Cristo, muy poco podemos hacer.

   Celebrar la eucaristía nos compromete a amar como Cristo nos ama, que su Espíritu nos llene de vida y alegría y demos el fruto que el espera de cada uno.

                   P. Miquel Bonet Nicolau C.R.

HOMILIA IV DOMINGO DE PASCUA. 3 DE MAYO 2009.

Maig 5, 2009 per Sant Gaietà

IV DOMINGO DE PASCUA   Aunque vivamos en la gran ciudad y la vida nómada y pastoril no forma parte de nuestra experiencia, la imagen del buen pastor no nos resulta tan extraña. Sabemos lo que significa dar la vida por los amigos, arriesgarse por las personas que amamos.   Jesús, se nos dice en la parábola, no es un asalariado que espera el final del día  para percibir su salario y que poco le importa lo que lleva entre manos. Jesús es el buen pastor, porque lleva a buen término la función de cuidar lo que es suyo, lo que el Padre le ha confiado. Pastor y rebaño forman una unidad. Hay un conocimiento y reconocimiento mutuo. Una relación personal con cada uno. Podríamos aplicar al buen pastor lo que canta el salmista: Señor tu me sondeas y me conoces, cuando me siento y me levanto, todas mis sendas te son familiares.    Sí, él nos conoce, antes de que llegue mi palabra a mi boca, tú, Señor ya la sabes. Y porque nos conoce quiere guiarnos en donde podamos gozar de la vida, donde podamos alimentarnos y encontrarnos a gusto.   Peligros no nos faltan, la convivencia no es fácil, el lobo está al acecho para lanzarse sobre la presa, la más débil para conseguirla. Pero el buen pastor sabe también de toda esta realidad, ha pasado por la experiencia del rebaño, él se hizo cordero “y enmudeció cuando lo llevaron al matadero” y sabía que su vida entregada iba a llenar de vida a todo el rebaño.    Y porque nos conoce y sabe de los riesgos que corremos nos envía su Espíritu Defensor. El Espíritu que habita en nosotros para fortalecer la debilidad de nuestra carne,.    Jesús es el buen pastor que se entrega por nosotros y para nosotros y no olvidemos todos los mensajes que nos ha dado, entre otros, “así como yo os he amado, amaos los unos a los otros.    Es verdad que los sacerdotes deberíamos reflejar, en nuestro servicio, la imagen del buen pastor, y que no siempre lo conseguimos, pero nuestra fe nos dice que a pesar de la debilidad humana y en la persona del sacerdote presidiendo la comunidad es el mismo Cristo que actúa a favor del rebaño.   Pero no olvidemos que cada cristiano viene obligado a reflejar a Cristo, como buen pastor, amando como Él nos amó.   Citando de memoria San Agustín solía decir a sus feligreses, como bautizado soy igual que vosotros vivo en mí la dignidad de Cristo, pero en cuanto obispo tengo un encargo que cumplir estar totalmente a vuestro servicio para llevaros a los pies de quien es el buen pastor, Cristo Jesús.   Hagamos nosotros otro tanto desde el lugar que ocupemos en la sociedad y en la comunidad. 

     P. Miquel Bonet Nicolau C.R. 

HOMILIA 26 DE ABRIL 2009. III D. DE PASCUA

Abril 28, 2009 per Sant Gaietà

III DOMINGO DE PASCUA

   “Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.” También a nosotros nos hace falta que el Señor “nos abra el entendimiento”, para caer en la cuenta de lo que llevamos entre manos. Y si comprendemos que lo que llevamos entre manos no cumple la medida del hombre “nuevo”, reconocerlo humildemente, sí reconocer nuestros fallos y ponernos de nuevo a trabajar para conseguir un mundo mejor, una relaciones humanas más sinceras y auténticas, arrepentirnos del mal que hayamos hecho, aunque de ello no fuéramos concientes, cuando lo hicimos, si es malo, lo es, por muy buena intención que pusiéramos en realizarlo. No habrá culpa subjetiva, pero si hemos hecho el mal, no podemos justificarlo con nuestra buena voluntad.

   Puede que muchas veces ignoremos la trascendencia de nuestros actos. San Pedro se lo recuerda a los reunidos el día de Pentecostés. “Rechazasteis al Justo… pero Dios lo resucitó, bien se que lo hicisteis por ignorancia”.

   San Pablo en su carta a los Romanos también reconoce que, aún conociendo la Ley y el bien,  no siempre lo hace. Se encuentra el mal entre sus manos ¿Quién me librará de este cuerpo de pecado?. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, reconoce humildemente Pablo.

   Hay que arrepentirse, hay que convertirse, aunque el mal  se haya hecho desde la ignorancia, o desde la debilidad.

   San Juan, nos recuerda hoy, “si alguno peca, tenemos un abogado que intercede ante el Padre, Jesucristo, el Justo. El mismo que nos dice san Pedro que por ignorancia hemos rechazado.

   Necesitamos que nos abra el entendimiento para comprender todo su mensaje de Vida. Su entrega hasta la muerte y muerte de cruz. Entrega para que nosotros, la humanidad entera, tengamos vida en abundancia. Desde esta experiencia del resucitado en nuestras vidas, ya sea en la comunidad reunida, o en el camino de la vida, nos sentimos empujados a predicar el perdón de los pecados en su nombre. La plenitud de la alegría cristiana al sabernos reconciliados, amados por Dios y los hermanos.

   Señor Jesús, explícanos las Escrituras, también a nosotros que caminamos  en este mundo de internet, un mundo globalizado, un mundo que a veces se nos presenta tan inhumano, pero que un puñado de buenas personas creyentes en Jesús de Nazaret, el Cristo, nos vemos empujados, en su nombre, a transformarlo.

   Nos acompañan otros hombres y mujeres de buena voluntad, de otras religiones o no, pero que como Jesús, han optado por el hombre concreto a quien hay que ofrecerle, y hacerle posible una vida digna.

   Señor explícanos las Escrituras, abre nuestra inteligencia y nuestra voluntad, danos fuerza para seguir tus pasos, a entregarnos como tú te entregaste. Envíanos tu Espíritu, que transforme nuestros corazones a fin de que con palabras y obras testifiquemos de tu gran amor a cada hombre y mujer, para que descubramos, cada uno, el significado de una vida entregada, para fructificar en nuevas vidas.

   Escúchanos, Señor, cuando te invocamos, tú que en el aprieto nos diste anchura, ten piedad de nuestra debilidad, protégenos en la adversidad. Danos fuerza para testificar, en un mundo adverso, tu gran amor y la plenitud de vida que quieres para todo ser humano.

   P. Miquel Bonet Nicolau C.R.


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