No es pot parlar de sacerdoci femenÃ
Monseñor Pilarczyk sanciona a Louis Akers por negarse a retractarse públicamente
El arzobispo de Cincinnati separa de la docencia a una religiosa por defender el sacerdocio femenino
El arzobispo de Cincinnati, monseñor Daniel Pilarczyk, ha apartado de la docencia en todas las parroquias e instituciones de su archidióceis a Sor Louis Arkers, de las Hermanas de
la Caridad, por su apoyo reiterado y público a la ordenación sacerdotal de las mujeres. Fuentes diocesanas explicaron este miércoles que monseñor Pilarczyk tomó la decisión después de que
la Hna Akers, que ha llevado a cabo labores de docencia durante 40 años en la archidiócesis de Cincinnati, se negara a retractarse públicamente de una posición que
la Iglesia Católica considera como una violación de sus enseñanzas. «El principio a defender en este caso es que alguien que está enseñando en nombre de
la Iglesia debe de estar de acuerdo con las enseñanzas de la misma», explicó el padre Dan Andriacco, portavoz de la archidiócesis.Publicado el 2009-09-03 07:26:00(InfoCatólica) Los defensores de Akers aseguran que la monja ha servido bien a
la Iglesia durante décadas y sus puntos de vista sobre la ordenación de las mujeres no deberÃan empañar su trabajo. Sancionar a Akers, dicen, es un intento de ahogar el debate y es injusto tanto para ella como para los fieles a los que sirve. “Esto es exactamente una intimidación” declaró Erin Saiz Hanna, directora ejecutiva de
la Conferencia para
la Ordenación de Mujeres.La decisión del arzobispo se ha tomado en el contexto de la visita apostólica y la investigación doctrinal que el Vaticano está llevando a cabo sobre las órdenes religiosas femeninas de Estados Unidos, aunque monseñor Pilarczyk explicó a Akers que su medida no tiene nada que ver con esa investigación.Akers, de 66 años de edad, asegura que fue ella misma quien pidió una reunión con su arzobispo el mes pasado después se enterarse que él estaba disgustado con sus últimos comentarios acerca de la ordenación de mujeres mientras estaba dando a un grupo de educadores católicos. Según la monja, querÃa saber qué se esperaba de ella.Entonces monseñor Pilarczyk le dio un ultimatum: mandar retirar su nombre de la web de
la Conferencia para
la Ordenación de Mujeres y renunciar públicamente a seguir apoyando dichas ordenaciones. Akers accedió a retirar su nombre de la web pero se negó a renunciar a su firme creencia sobre la ordenación de mujeres y a abrazar la doctrina de que el sacramento del orden sacerdotal está reservado sólo para hombres. “Para mà es una cuestión de justicia dentrod de
la Iglesia”, declaró Akers este miércoles. “Hacer una declaración pública apoyando esta doctrina tal y como la enseña
la Iglesia irÃa en contra de mi conciencia y no puedo hacer tal cosa”. “Es my doloroso. Estoy sorprendida de que esto esté pasando en mi vida”, declaró Akers.La imposibilidad de llevar a cabo ordenación de mujeres es una cuestión doctrinal definitivamente zanjada por
la Iglesia Católica. En una carta apostólica, Ordinatio sacerdotalis, publicada por Juan Pablo II en 1994, el antecesor del actual Papa hacÃa uso de toda su autoridad doctrinal apostólica para cerrar, en los siguientes términos, cualquier atisbo a la posible ordenación de féminas:Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de
la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que
la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de
la Iglesia.Al año siguiente,
la Congregación para
la Doctrina de
la Fe, al frente de la cual estaba el por entonces cardenal Joseph Ratzinger, respondió afirmativamente a la pregunta de “si la doctrina, según la cual
la Iglesia no tiene facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, propuesta en
la Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis como dictamen que debe considerarse definitivo, se ha de entender como perteneciente al depósito de la fe”. “Esta doctrina”, explicó el dicasterio encargado de velar por la sana doctrina, “exige un asentamiento definitivo puesto que, basada en Palabra de Dios escrita y constantemente conservada y aplicada en
la Tradición de
la Iglesia desde el principio, ha sido propuesta infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal (cf. Conc. Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium, 25, 2). Por consiguiente, en las presentes circunstancias, el Sumo PontÃfice, al ejercer su ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32) ha propuesto la misma doctrina con una declaración formal, afirmando explÃcitamente lo que siempre, en todas partes y por todos los fieles se debe mantener, en cuanto perteneciente al depósito de la fe”.Por su parte
la Hna Barbara Hagedorn, superiora de las Hermanas de
la Caridad, ofreció su apoyo a Louis Akers, a quien describió como una maestra llena de dones e incansable defensora de la justicia social, aunque aseguró que la orden religiosa no se involucrarÃa en la disputa entre la monja y el arzobispo. “Esa es una cuestión entre ella y la archidiócesis”, declaró Hagerdon.Â
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September 22nd, 2009 at 9:51
El meu comentari és un lloc comú. Però a la vista d’aquest article, encara cal repetir-lo, no sé fins quan…
Si les dones tradicionalment hem tingut i tenim sagrada cura (perquè és una feina sagrada!) de mainada i adolescents, de marits, avis, alumnes, malalts, etc., etc., no veig perquè en els temps que som no podem exercir el ministeri sacerdotal, que és un servei més, i pel qual estem intel.lectualment i espiritualment preparades. Les raons per les quals l’Església catòlica encara exclou la dona són això: motius excloents. L’exclusió no sembla seguir Jesús, que, com pot llegir-se als evangelis, incloïa, integrava tothom.
September 28th, 2009 at 16:24
Esclar que sÃ, ben fet! Les dones a rentar els plats, hahaha