“EXPERIENCIAS DE DIOS” EN LA VIDA COTIDIANA

“La experiencia de Dios” en el día a día es una invitación a abandonar el espacio seguro de nuestros criterios y de nuestra sapiencia humana, para lanzarnos a vivir el proyect0 de un Dios que se “exilia” de su gloria para hacerse experiencia encarnada en nuestra propia historia. El encuentra con Dios en la vida cotidiana supone madurez humana de alguien que se vive orientado hacia dentro de sí y volcado a los otros, hacia todo lo que Dios mira y ama.Afrontamos un tema que parece “importante”, pero que no deja de atraernos. Nos aproximaremos  a eso que suele llamarse “lo cotidiano”, tratando de mirara través de la realidad espacio-temporal aquello que denominamos “experiencia de Dios”. Es decir, intentaremos hablar de sobre Dios, sobre las huellas que la divinidad va dejando en el día a día de nuestras vidas.Se ha escrito mucho sobre cómo se “exprimenta” a Dios dentro del prisma de nuestras sensaciones y vivencias, pero seguimos planteándonos el interrogante acerca de este tipo de “experiencias”, que no abarcamos sino que nos abarca. Y es que esta pregunta no tiene una respuesta simple. Si es que la tiene.

Partimos de la idea de que quien se plantea semenjante interrogante es creyente, o quiere serlo, o lo es a su pesar… Y, si lo es ¿en qué Dios cree? Porque se puede creer en Dios o en los dioses…   Por otra parte, se dice que vivir es experimentar, hacer llegar a hacerse experto en algo. La vida es un caudal inagotable de experiencias que aprehendemos hasta hacerlas parte de nustras vida: nos levantamos cada día… nos acercamos a la inmensidad mirando al cielo… nos encontramos con la sonrisa de los que nos radean… con la mirada que acaricia…, o tal vez que corta hasta la respiración… Cosas sin las cuales nadie puede vivir.

Inici de l’article de Trinidad León, publicat a Selecciones de teología, nº 181



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